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Celia
Martín
de León

Publicaciones
Las cuestiones que más me interesan en relación con la traducción tienen que ver con dos preguntas: ¿Cómo concebimos la traducción? ¿Cómo traducimos? También me interesan las posibles relaciones entre ambas.

Para contestar a la primera pregunta, he estudiado algunas de las metáforas que se usan al hablar de la traducción. Por ejemplo, traducir es avanzar hacia una meta es la metáfora que define al funcionalismo alemán; traducir es trasladar significados es la metáfora que suelen usar con más frecuencia los alumnos de traducción principiantes. Estas y otras metáforas tienen una serie de implicaciones teóricas sobre el significado, la comunicación, el lenguaje y la traducción, y es probable que también influyan en la forma de traducir de las personas que las usan para hablar y razonar sobre la traducción. Poner a prueba esta hipótesis es uno de los objetivos de mi investigación actual.

En cuanto a la pregunta sobre cómo traducimos, me interesan los trabajos que abordan el proceso de traducción desde una perspectiva cognitiva atendiendo al carácter corpóreo y situado de la acción humana. Los procesos cognitivos siempre tienen que ver con la acción, y la acción es siempre corpórea y situada. Esto significa que los procesos mentales no tienen lugar en una caja negra aislada de su entorno que recibe información, la procesa y luego emite una respuesta, como los describe la metáfora la mente es un ordenador. Los procesos mentales, desde el punto de vista de su historia, tanto evolutiva como de desarrollo individual, se conforman a partir de la interacción con un entorno complejo y dinámico. Interactuamos con otras personas y utilizamos infinidad de apoyos externos que también interiorizamos, como el lenguaje.

La mente del traductor no puede estudiarse aislada de su entorno: los traductores interactúan con otras personas y se apoyan en artefactos que facilitan su labor y sin los cuales ésta hoy sería impensable. Pero, además, la labor del traductor, al formar parte de sistemas complejos de acción, cooperación y comunicación, tal y como la describieron los funcionalistas alemanes, es una labor para la que este carácter situado es esencial. Paradójicamente, parte de este carácter situado debe ser reconstruido por el propio traductor, ya que su tarea está, por así decirlo, desacoplada de la situación comunicativa de la que forma parte. Creo que tanto la reflexión teórica como la investigación empírica deben tener en cuenta esta doble cara del carácter situado de la traducción.

A ratos leo y escribo poesía, me fascina la capacidad del lenguaje para evocar imágenes y la potencia creadora de la mente humana.

Por lo demás, siempre me ha interesado la filosofía. Últimamente, y de la mano de Hannah Arendt, me estoy iniciando en la teoría política. Creo que se avecinan malos tiempos y que es hora de sacudirse la pereza y la ceguera para empezar a luchar en serio por lo público.



 
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